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26-12-07
Los hace y los cuenta
Fuente:Olé
El implacable goleador
de Platense que es pretendido por varios
clubes de Primera y se recibió de
contador, brindó con Olé por un 2008 con
todas las luces.
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Producido con
traje para la ocasión, el
terrible romperredes de la B
Nacional descorcha en la
redacción del diario y augura un
2008 aún mejor. ¿En Tense? |
Metí 13
goles, pero para ustedes fueron 12. Voy
a aplicarles el IVA". A Daniel Vega
—contador público recibido el 2 de
julio— no le cierran las cuentas, porque
Olé no le computa uno en su cosecha con
la de Platense (el 1-0 parcial a
Talleres se le dio a Dulcich en contra).
Sin embargo, el título de goleador de la
primera parte del torneo de la BN es
suyo, y lo catapultó en el mercado de
pases. Colón y Central posaron sus ojos
en él, y hasta el Emelec de Ecuador se
fijó en Trapito ("El apodo es por mi
parecido con Carranza"). Con 26 años, se
sienta para meditar sobre lo que el
porvenir le tiene reservado. Historia de
un incansable romperredes.
—Empezando por lo que tendría que ser el
final, ¿cómo creés que te va a recibir
el 2008?
—No lo sé. Espero que sea con la misma
felicidad que tuve en el 07, junto a mi
familia. Soy un agradecido a la vida,
porque he pasado un año bárbaro, jugué
en dos de los clubes que más quiero, Los
Andes y Platense. Y ojalá que en el 2008
se cumplan las expectativas: subir a
Primera.
—Entonces, ¿Platense tiene la prioridad?
—Y... Platense siempre, ante cualquier
decisión, tuvo la prioridad. Pero hay
momentos en el fútbol que uno tiene que
aprovechar. En definitiva, cualquiera de
las opciones que he recibido son
positivas, desde jugar en la A hasta
cumplir el sueño de devolver a Platense
a esa categoría.
—Duele este presente que le toca vivir
al club...
—Sí, es muy feo verlo en esas
condiciones económicas. Fue un año malo,
porque el plantel vivió situaciones de
soledad casi constantes, de falta de
comunicación... Y eso incidió en la
cancha, porque llegábamos fastidiosos a
los partidos.
—Viviste la alegría del ascenso a la BN
en la 05/06 y ahora te tocó esto...
—Ojo, lo del ascenso tampoco fue tan
bueno, eh. Todavía me duele que no me
hayan renovado el contrato en ese
momento... Estuvimos mejor que ahora,
pero tampoco fue el paraíso... Lo de
este año fue peor, porque se armó un
plantel para pelear arriba y empezaron a
suceder cosas que no nos ayudaron para
nada.
—¿Resignaste muchas cosas en tu carrera?
—Lo que sí, nunca prioricé lo económico.
Soy una persona que no corre detrás del
dinero, porque el fútbol para mí no es
la plata, es la pasión de mi vida.
Apunto a los lugares donde sé que voy a
ser feliz.
—¿Por qué se te hace difícil saltar a
Primera?
—Cierto, es complicado, pero en este
caso, las posibilidades están. En su
momento tuve la chance de ir a Gimnasia
(J), aunque tomé una decisión de vida:
quería recibirme de contador y dije que
no.
—¿Por qué sos punta?
—El fútbol siempre fue mi vocación. Y lo
de ser delantero es porque la alegría
del fútbol es meter la bocha en el arco.
No encuentro una felicidad más grande
que gritar un gol con todo.
—En el fútbol de hoy, ¿qué
características tiene que tener un 9?
—Depende de la categoría. Debe saber
adaptarse a ciertos mecanismos del juego
y tiene que ser inteligente. Para mí,
jugar en la B fue distinto que en la BN.
En Primera supongo que será distinto
también. Y eso es lo que me da mucha
ansiedad, tengo ganas de ponerme a
prueba.
— ¿Tenés algún modelo?
— Miro a todos y saco lo mejor. Me
marcaron Batistuta y Caniggia. Y hasta
Crespo... Pero como referente del
fútbol, me refiero a las palabras
mayores, lo tengo a Menotti. Miro y vivo
el fútbol teniendo en cuenta lo que él
pregona.
— ¿Como qué?
— El fútbol no es un trabajo, y como
dice él nunca hay que perder eso de
vista. Porque si ocurre eso, el juego se
va desvirtuando, algo que ocurre hoy. La
ansiedad por conseguir resultados le
hace olvidar a uno la verdadera esencia
del juego. Soy un fiel defensor de esa
ideología.
— ¿Dentro de la cancha qué técnico te
marcó?
— El Bambino, Aimar, Motta... Carlos
Trullet fue muy importante. Pero de
todos los que tuve saqué algo.
— ¿Cuál fue el peor momento que te tocó
vivir en el fútbol?
— (Piensa) La desilusión cuando me tuve
que ir de Lanús, en el 2002. Pensé que
iba a dejar el fútbol. Tenía 19 años, me
estaban por hacer el contrato, pero el
técnico no quiso. Quedé colgado, sin
club, nadie me conocía. Y por eso digo
que Trullet fue importante: se la jugó
por mí en Platense. Y eso me hizo más
fuerte.
— Ahora, si te llaman de Lanús, ¿dirías
que sí?
— ¡Ojalá, Dios quiera! Aunque ese
momento duro no me lo saca nadie... La
mayoría de los jugadores que salieron
campeones este año son de mi camada.
— ¿Tuviste un premio por tanto esfuerzo?
— Sí, y fue salir campeón con Platense,
el club que me cumplió el deseo de ser
jugador profesional.
— Entonces, te queda jugar en Primera...
— Sí, mi sueño es continuar luchando por
el sueño que nos pusimos hace 20 años
con mi familia, cuando mi mamá me agarró
de la mano y me llevó a entrenar. Y sé
que lo voy a cumplir.
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